La palabra inteligencia (Del lat. intelligentĭa) es definida por la Real Academia Española en su vigésima segunda edición como la capacidad de entender, comprender, resolver problemas o el acto de entender; tomada como una habilidad, destreza, una experiencia, también se utiliza para denominar al sentido en que se puede tomar una sentencia, un dicho o una expresión. En psicología las encargadas de medirla son las pruebas de inteligencia a través del nivel de Coeficiente Intelectual (CI)
Alfred Binet (18571911) es considerado creador de los primeros estudios sobre inteligencia; propuso un método de ejecución en el cual la inteligencia se calculaba sobre la base de tareas que exigían comprensión, capacidad aritmética, dominio del vocabulario, etc. Fue el introductor del concepto de edad mental. Dicho término se llevó más adelante al de cociente de inteligencia. Posteriormente el psicólogo americano Lewis Terman (1877-1956) introdujo el término cociente intelectual (CI) como índice de medida de la inteligencia tanto para niños como para adultos revisando los test de inteligencia de Alfred Binet y Théodoro Simon.
Son muchos los investigadores dedicados al estudio y medición de la capacidad intelectual intelectual algunos de los más representativos son: Louis Thurtone (1887-1995) fue el primero en aplicar el análisis factorial como técnica matemática estadística a la investigación psicológica; defendió la explicación de la inteligencia como conjunto de siete capacidades o factores, también identificadas mediante el análisis factorial. Howard Gardner, a través de su planteamiento de las inteligencias múltiples, ha promovido un cambio profundo en el concepto de inteligencia, en el aprendizaje y en las estrategias del proceso educativo.
Los planteamientos de Gardner se centran básicamente en la convicción de que la inteligencia no es un ente estático que mide la capacidad de resolver problemas matemáticos o el manejo del lenguaje. Más bien, es un conjunto de pericias o de "saber cómo", de una naturaleza potencial, dinámica y diversificada, de tal manera que este autor concibe la existencia de seis tipos diferentes de inteligencia: lingüística, musical, lógico matemática, cinestésico corporal, espacial, y personal.
La inteligencia escolar
Una de las variables con mayor influencia en el aprovechamiento escolar, es la capacidad intelectual de los infantes. Se puede mencionar que los niños más inteligentes tienen un mayor rendimiento que los niños de menos nivel intelectual. La correlación entre inteligencia y éxito escolar mejora cuando el niño avanza de curso escolar.
Con el objetivo de evaluar las deficiencias del rendimiento escolar, se define a la inteligencia escolar como el conjunto de habilidades cognoscitivas y verbales que procesan, integran y organizan el aprendizaje y la experiencia escolar y lo relacionan con aprendizajes y experiencias anteriores, codificando y categorizando sus contenidos, de modo que permita su aplicación a situaciones nuevas. Su desarrollo depende de la potencialidad genética del niño y de las condiciones familiares y socioculturales en las cuales ha vivido y se refiere directamente al rendimiento dentro del contexto del aprendizaje escolar en nuestra cultura. Con la definición anterior, los contenidos del aprendizaje forman parte de la inteligencia cuando son codificados, generalizados y se hacen transferibles para enfrentar situaciones nuevas. La codificación y categorización de los contenidos escolares se realiza de manera verbal y requiere una elaboración y retención de la información, además de las experiencias recibidas en la escuela.
El CI y la inteligencia
El CI aparece como un parametro para evaluar el rendimiento intelectual de los niños en relación con su edad cronológica, ya que permite determinar si el rendimiento escolar está de acuerdo con un rendimiento intelectual potencial. Desafortunadamente las influencias exteriores, como la situación sociocuturales, y la concepción teórica de la inteligencia, inducen a plantear algunas limitaciones sobre su aplicación en el área de la educación. El primer problema es que el CI solamente es una cifra de la evaluación del resultado en un test que se emplean como muestra de inteligencia; estos dos conceptos no son sinónimos. La segunda problematica s la estabilidad y validez predictiva del rendimiento escolar. Hay estudios que muestran resultados de pruebas de inteligencia pueden tender a mantenerse a través de los años .
APRENDIZAJE E INTELIGENCIA.
Desde que tenemos uso de razón escuchamos que el aprendizaje forma parte de la persona. No nacemos aprendidos, los comportamientos son una serie de pautas que nos enseñan a lo largo de los años, son aprendidos en cierta forma. Para poder vivir y coexistir aprendemos comportamientos, como sentir, vivenciar un hecho, las emociones, vivencias agradables o desagradables, todo un repertorio
de escenas inseparables de nuestra forma de vivir y de ser. Aprender no tiene solo un carácter intelectual en la mente, sino también de habilidades físicas ligadas al cuerpo y un aprendizaje en el medio externo, como comportarnos, nuestro trabajo entre otras, todo lo que hacemos y los comportamientos son aprendidos. Este término explica la mayoría de nuestros comportamientos o reacciones, pues hay otras que son innatas como las del lactante. El aprendizaje es un proceso fundamental en el ser humano que nos va a permitir adaptarnos al medio o a las múltiples situaciones del medio, que es cambiante. Es decir, no vale aprender un tipo de comportamiento y dejarlo ahí, sino que el aprendizaje cambia con el medio y me permite sobrevivir, adaptarme a él. Es decir, el aprendizaje no se acaba a una determinada edad, va con la persona. Para definir el aprendizaje se dice que es un cambio en la capacidad o disposición humana, relativamente duradero y además no puede ser explicado por procesos de maduración
La interrelación existente entre aprendizaje e inteligencia constituye una problemática que durante mucho tiempo ha sido objeto de atención de psicólogos y pedagogos. Los estudios sobre la inteligencia, desde esta perspectiva psicométrica adquieren con los trabajos de Spearman un mayor desarrollo teórico y técnico, y en la medida que la inteligencia fue concebida como una capacidad innata, los test para su medición alcanzan una gran popularidad. Posterior a ello Thurstone (1934), provoca un significativo cambio en la concepción de inteligencia , al considerarla no como capacidad unitaria, sino como un conjunto de aptitudes. Así en la evolución de los modelos multifactoriales de la inteligencia se destacan los trabajos de Guilford, Vernon, Cattell, Horn entre otros. El desarrollo alcanzado en los enfoques psicométricos y factorialistas no produce cambios significativos, de esencia, respecto a la relación de la inteligencia y el aprendizaje. Los test de inteligencia, no obstante sus limitaciones, han tenido un valor predictivo del rendimiento escolar, manteniendo su utilidad como medida de la "aptitud escolar", es decir, de las posibilidades del sujeto respecto al éxito en el aprendizaje. Por otra parte, existe una pobre comprensión de lo que miden y del sustento teórico para explicar su valor predictivo, surgiendo respecto a los test de inteligencia una gran insatisfacción. La consideración de la inteligencia como capacidad básica e innata que determina el rendimiento del individuo conduce a una relación entre inteligencia y aprendizaje en que la primera decide, respecto al segundo, quedando este dependiente de las posibilidades heredadas. El diagnóstico es el vínculo entre la inteligencia y el aprendizaje que ha sido el mayor valor que históricamente se ha dado en la práctica a la utilización de los test de inteligencia, como instrumento de diagnóstico.
La inteligencia, lo que consideramos acciones inteligentes, se modifica a lo largo de la historia. La inteligencia no es una sustancia en la cabeza como es el aceite en un tanque de aceite. Es una colección de potencialidades que se completan. Cada ser humano tiene una combinación única de inteligencia. Éste es el desafío educativo fundamental. Podemos ignorar estas diferencias y suponer que todas nuestras mentes son iguales. O podemos tomar las diferencias entre ellas.
Una inteligencia es un potencial biopsicológico que no debe confundirse con un dominio del saber, que es una actividad socialmente construida. En la mayor parte de los países del mundo las escuelas se organizan de maneras uniformes. Se enseñan y evalúan las mismas materias de las mismas maneras, a todos los estudiantes por igual, porque parece justo poder tratar a todos los estudiantes como si fueran iguales. Ellos se apoyan en el supuesto equivocado de que todas las personas tienen el mismo tipo de mente. Pero yo creo que todas las personas tienen un tipo de mente distinto. Nadie gastaría dinero en un terapeuta que ignorara todo aquello que es específico de los individuos.
En el futuro vamos a ser capaces de individualizar, de personalizar la educación tanto cuanto querramos. Es muy importante evaluar las inteligencias, pero los tests estandarizados no son la solución. El gran desafío, tanto para el docente como para el alumno, es encontrar ese equilibrio entre grado de desafío de una actividad y el grado de habilidad de la persona que la realiza.
referencias:
-Departamento de psicología de la salud. (2007). Procesos Psicológicos básicos: La inteligencia. Recuperado el 12 de 11 de 2012, de Universidad de Alicante: http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/3834/32/TEMA%208_PROCESOS%20PSICOL%C3%93GICOS%20BASICOS.pdf
-Herrera, H. A. (2009). Howard Gardner. Recuperado el 10 de 11 de 2012, de Teorías del aprendizaje: http://cognoscitivo.wordpress.com/2009/04/07/howard-gardner/
-Morales, C. (1999). Inteligencia, medios y aprendizaje. Recuperado el 12 de 11 de 2012, de Investigación : http://investigacion.ilce.edu.mx/panel_control/doc/c37inteligenciaq.pdf
-Real Academia Española. (2010). DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición. Recuperado el 8 de 11 de 2012, de Real Academia Española:

![\includegraphics[width=11cm]{eps/docesq.eps}](file:///C:/Users/daniel/AppData/Local/Temp/msohtmlclip1/01/clip_image003.gif)




